
William Paul Demling
William Paul Demling (Bill), de 82 años, de Ocala, Florida, falleció el 22 de mayo de 2024. Nació el 22 de marzo de 1942 en Chicago, Illinois, de William F. Demling y Aldona C. Demling. Bill asistió a Mendel High School, donde se graduó en 1960, y luego obtuvo su licenciatura en Ambrose College, donde se graduó en 1965.
Durante 27 años dedicados, Bill trabajó como detective para el Departamento de Policía de Chicago, demostrando un compromiso inquebrantable con su comunidad y la búsqueda de la justicia. En septiembre de 1996, se retiró a Florida, donde adoptó una vida sencilla y preció momentos con sus seres queridos.
Bill encontró una inmensa alegría en los placeres simples de la vida. Era un ávido golfista y encontraba consuelo en los greens. Un fiel partidario de los equipos deportivos de Chicago, nunca se perdió un juego de los Bears, Cubs o White Sox, animándolos con pasión y dedicación. Su amor por los deportes se extendió más allá del campo, ya que disfrutaba viendo partidos con familiares y amigos, compartiendo la emoción de la victoria.
Además de su amor por los deportes, Bill tenía pasión por los viajes y la aventura, particularmente disfrutando de los cruceros que le permitían explorar nuevos destinos y crear recuerdos preciados con sus seres queridos.
A Bill le sobrevive su devota esposa, Catherine (Cathi) Demling, con quien compartió 34 años de amor y compañerismo. También le sobreviven sus hijos Andrea (David) Gruca, Paul Demling y Nick (Kellie) Demling, así como sus cuatro queridas nietas: Colleen, Jillian, Madeline y Lauren. Le sobreviven además su hermana Maryanne (Jack) Pysar y varias sobrinas y sobrinos.
Bill será recordado por su buen corazón, su inquebrantable lealtad y su entusiasmo por la vida. Su legado de amor, risas y recuerdos preciados vivirá en los corazones de todos los que lo conocieron.
Cuando me haya ido
Cuando llegue al final de mi viaje y recorra mi último y cansado kilómetro, simplemente olvida, si puedes, que alguna vez fruncí el ceño y recuerda solo la sonrisa.
Olvida las palabras desagradables que he dicho. Recuerda algunas cosas buenas que he hecho. Olvida que alguna vez tuve dolor. Y recuerda que me divertí muchísimo.
Olvida que he tropezado y cometido errores y a veces he caído en el camino. Recuerda que he peleado algunas batallas duras y las gané, antes del final del día.
Entonces olvídate de lamentarte por mi partida. No te dejaría triste ni un día. Pero en verano solo recoge algunas flores y recuerda el lugar donde yací.
Y ven a la sombra del atardecer, cuando el sol pinte el cielo en el oeste. Párate unos momentos a mi lado y recuerda sólo lo mejor de mí.
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